martes, 9 de junio de 2015

Ser quienes sin maquillaje no podemos ser.

La exitosa película: “El curioso caso de Benjamin Button” es una larga historia que con originalidad nos manifiesta la posibilidad de conocer el mundo en reversa que debe vivir Benjamin. Así pues nos damos cuenta que la obra impacta más por el maquillaje, la fotografía y la lírica empleada en los actores que por la misma historia en sí, lo que le permitió a la película ganar un Oscar gracias a los efectos especiales empleados y con resultados muy bien logrados.

Pero si nos ponemos a pensar en el minucioso trabajo del maquillaje sobre Brad, nos damos cuenta inmediatamente de los grandes cambios que se pueden obtener, de la magia del maquillaje y de la capacidad para transformar identidades. Así por ejemplo, el maquillaje nos otorga una nueva identidad, un nuevo yo. En definitiva, una misma persona puede dar vida a múltiples personajes y facetas escondidas en alguna parte de nuestro ser.

¿Pero por qué no manifestarlas?...

Es ahí el dilema del maquillaje, ser quienes sin maquillaje no podemos ser, adoptar esa nueva identidad y dar a conocer otras facetas que demuestren todo lo que uno es capaz de ser y hacer.

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